2.012, EL AÑO DE RAFAEL POMBO

Pombo, Rafael, Poesias

Hace 100 años, el 5 de mayo murió una de las glorias de las letras colombianas. Para conmemorar esta fecha y hacerle un homenaje a su obra, un compendio de poseía y fábulas que encantaron a niños y adultos, el Gobierno declaró el 2012 el año de Rafael Pombo.

Rafael Pombo,(1833-1912)


Entre los temas de sus poesías, se pueden señalar: el amor, la naturaleza, la desesperación y la soledad.
Fue un poeta colombiano nacido Bogotá, estudió ingeniería, luego se hizo diplomático, fue miembro del Parlamento de su país;  y se lo considera uno de los grandes poetas y narradores del romanticismo hispanoamericano. Si bien, a diferencia de los románticos del Río de la Plata, y debido a su permanencia en los Estados Unidos, tomó la influencia del romanticismo anglosajón en lugar de la influencia francesa que había penetrado con sus posturas estéticas y sus ideas liberales en el sur de América.

Pero la mayor popularidad la alcanzó este autor en su país y en obras antológicas, en la literatura infantil, especialmente los textos contenidos en su libro Cuentos pintados y cuentos morales para niños formales (1854).

 Se pueden citar La hora de las tinieblas, Preludio de primavera; y para  niños, cuentos rimados como Simón El Bobito, Doña Pánfaga, Renacuajo paseador, Cutufato y su gato, Pastorcita, La Pobre Viejecita, El niño y la mariposa.

Su textos fueron reunidos de forma póstuma en Poesías (1916-1917) y Traducciones poéticas (1917).

Logró recrear los recuerdos de la infancia en su país y muchos de los chicos recuerdan a Rin Rin, el renacuajo, los vestidos de la Pobre Viejecita y las colas de las ovejas de la Pastorcita. 

 

En estos enlace encontrarás la obra de este gran escritor. 

 http://www.rafaelpombo.org/

 

POESÍAS 

 EL COCHE

¡Triqui!
¡Traque!
¡Juipi!
¡Juape!
¡Arre!
¡Hola!
¡Upa! ¡Vivo!, ¡Carambola!

Así del pescante,
feroz, jadeante,
se explica el cochero
de un coche viajero
que alzando humareda
y atroz polvareda
veloz bamboleante,
más brinca que rueda.

Y el látigo zumba;
y todo retumba
con tal alboroto,
cual de un terremoto
que al orbe derrumba,
y toda la gente
se agolpa imprudente
a ver qué noticia
al mundo desquicia,
o qué personaje
va en urgente viaje
de cántaros de oro,
que siguen ligeros
tal vez bandoleros,
galgos carniceros,
en pos del tesoro.

Al fin paró el coche
ya entrada la noche,
y abriólo el gentío
con gran reverencia;
y (¡extraña ocurrencia!)
lo hallaron… ¡vacío!

Tal es, en retrato,
más de un mentecato
de muchos que encuentro.
¡Qué afán! ¡Qué aparato!
Y nada por dentro.

 

 CUTUFATO Y SU GATO

  

Quiso el niño Cutufato

Divertirse con un gato;

Le ató piedras al pescuezo,

Y riéndose el impío

Desde lo alto de un cerezo

Lo echó al río.

 

Por la noche se acostó;

Todo el mundo se durmió,

Y entró a verlo un visitante

El espectro de un amigo,

Que le dijo: ¡Hola! al instante

¡Ven conmigo!

 

Perdió el habla; ni un saludo

Cutufato hacerle pudo.

Tiritando y sin resuello

Se ocultó bajo la almohada;

Mas salió, de una tirada

Del cabello

 

Resistido estaba el chico;

Pero el otro callandico,

Con la cola haciendo un nudo

De una pierna lo amarró,

Y, ¡qué horror! casi desnudo

Lo arrastró.

 

Y voló con él al río,

Con un tiempo oscuro y frío,

Y colgándolo a manera

De un ramito de cereza

Lo echó al agua horrenda y fiera

De cabeza

 

¡Oh! ¡qué grande se hizo el gato!

¡qué chiquito el Cutufato!

¡Y qué caro al bribonzuelo

su barbarie le costó!

Más fue un sueño, y en el suelo

Despertó.

 

 

 EL BUHO Y EL PALOMO

Érase un búho, dechado
de egoísmo el más perfecto,
de todo siempre esquivado,
cual si diera resfriado
su agrio, antipático aspecto.

“¿Por qué me aborrecerán?”
Dijo irritado y confuso
a un palomito galán.
-“Por culpa tuya”, él repuso:
“Ama, oh, búho y te amarán”.

 


Michín dijo a su mamá:
“Voy a volverme Pateta,
y el que a impedirlo se meta
en el acto morirá.
Ya le he robado a papá
daga y pistolas; ya estoy
armado y listo; y me voy
a robar y matar gente,
y nunca más (¡ten presente!)
verás a Michín desde hoy”.
Yéndose al monte, encontró
a un gallo por el camino,
y dijo: “A ver qué tal tino
para matar tengo yo”.
Puesto en facha disparó,
retumba el monte al estallo,
Michín maltrátase un callo
y se chamusca el bigote;
pero tronchado el cogote,
cayó de redondo el gallo.
Luego a robar se encarama,
tentado de la gazuza,
al nido de una lechuza
que en furia al verlo se inflama,
mas se le rompe la rama,
vuelan chambergo y puñal,
y al son de silba infernal
que taladra los oídos
cae dando vueltas y aullidos
el prófugo criminal.
Repuesto de su caída
ve otro gato, y da el asalto
“¡Tocayito, haga usted alto!
¡Déme la bolsa o la vida!”
El otro no se intimida
y antes grita: “¡Alto el ladrón!”
Tira el pillo, hace explosión
el arma por la culata,
y casi se desbarata
Michín de la contusión.
Topando armado otro día
a un perro, gran bandolero,
se le acercó el marrullero
con cariño y cortesía:
“Camarada, le decía,
celebremos nuestra alianza”;
y así fue: diéronse chanza,
baile y brandy, hasta que al fin
cayó rendido Michín
y se rascaba la panza.
“Compañero”, dijo el perro,
“debemos juntar caudales
y asegurar los reales
haciéndoles un entierro”.
Hubo al contar cierto yerro
y grita y gresca se armó,
hasta que el perro empuñó
a dos manos el garrote:
Zumba, cae, y el amigote
medio muerto se tendió.
Con la fresca matinal
Michín recobró el sentido
y se halló manco, impedido,
tuerto, hambriento y sin un real.

Y en tanto que su rival
va ladrando a carcajadas,
con orejas agachadas
y con el rabo entre piernas,
Michín llora en voces tiernas
todas sus barrabasadas.
Recoge su sombrerito,
y bajo un sol que lo abrasa,
paso a paso vuelve a casa
con aire humilde y contrito.
“Confieso mi gran delito
y purgarlo es menester”,
dice a la madre; “has de ver
que nunca más seré malo,
¡oh mamita! dame palo
¡pero dame qué comer!”

 

Dar click sobre la imagen y podrás leer   13 escritos  de este  maravilloso poeta colombiano.

Si deseas lo puedes descargar.

con Pombo

 

 


EL NIÑO Y LA MARIPOSA

Presentación en Power Point, dar click para descargar y  disfrutarla                     EL NIÑO Y LA MARIPOSA

Mariposa,

Vagarosa

Rica en tinte y en donaire

¿qué haces tú de rosa en rosa?

¿de qué vives en el aire?

 

Yo, de flores

Y de olores,

Y de espumas de la fuente,

Y del sol resplandeciente

Que me viste de colores

 

¿Me regalas

tus dos alas?

¡son tan lindas! ¡te las pido!

deja que orne mi vestido

con la pompa de tus galas

 

Tú, niñito

tan bonito,

tú que tienes tanto traje,

¿Por qué quieres un ropaje

que me ha dado Dios bendito?

 

¿De qué alitas

necesitas

si no vuelas cual yo vuelo?

¿qué me resta bajo el cielo

si mi todo me lo quitas?

 

Días sin cuento

De contento

El Señor a ti me envía;

Mas mi vida es un solo día,

No me lo hagas de tormento

 

¿te divierte

dar la muerte

a una pobre mariposa?

¡ay¡ quizás sobre una rosa

Me hallarás muy pronto inerte.

 

Oyó el niño

Con cariño

Esta queja de amargura,

Y una gota de miel pura

Le ofreció con dulce guiño

 

Ella, ansiosa,

Vuela y posa

En su palma sonrosada,

Y allí mismo, ya saciada,

Y de gozo temblorosa,

Expiró la mariposa.

 

 

LA POBRE VIEJECITA

Érase una viejecita

Sin nadita que comer

Sino carnes, frutas, dulces,

Tortas, huevos, pan y pez

Bebía caldo, chocolate,

Leche, vino, té y café,

Y la pobre no encontraba

Qué comer ni qué beber.

 

Y esta vieja no tenía

Ni un ranchito en que vivir

Fuera de una casa grande

Con su huerta y su jardín

 

Nadie, nadie la cuidaba

Sino Andrés y Juan Gil

Y ocho criados y dos pajes

De librea y corbatín

 

Nunca tuvo en qué sentarse

Sino sillas y sofás

Con banquitos y cojines

Y resorte al espaldar

 

Ni otra cama que una grande

Más dorada que un altar,

Con colchón de blanda pluma,

Mucha seda y mucho olán.

 

Y esta pobre viejecita

Cada año, hasta su fin,

Tuvo un año más de vieja

Y uno menos que vivir

 

Y al mirarse en el espejo

La espantaba siempre allí

Otra vieja de antiparras,

Papalina y peluquín.

 

Y esta pobre viejecita

No tenía que vestir

Sino trajes de mil cortes

Y de telas mil y mil.

 

Y a no ser por sus zapatos,

Chanclas, botas y escarpín,

Descalcita por el suelo

Anduviera la infeliz

 

Apetito nunca tuvo

Acabando de comer,

Ni gozó salud completa

Cuando no se hallaba bien

 

Se murió del mal de arrugas,

Ya encorvada como un tres,

Y jamás volvió a quejarse

Ni de hambre ni de sed.

 

Y esta pobre viejecita

Al morir no dejó más

Que onzas, joyas, tierras, casas,

Ocho gatos y un turpial

 

Duerma en paz, y Dios permita

Que logremos disfrutar

Las pobrezas de esa pobre

Y morir del mismo mal


 LA MARRANA PERIPUESTA

 

Viénele a un mono la chusca idea

De ornar con flores a una marrana,

Y ella al mirarse ya tan galana,

Envanecida se contonea.

 

Y a cuantos mira grúñeles: ¡ea!

¡paso a la venus! ¡todos atrás!

¡ah! dijo el zorro: siempre eres fea;

pero adornada: ¡mil veces más!

 

 

 MIRRINGA MIRRONGA


Mirringa Mirronga, la gata candonga
va a dar un convite jugando escondite,
y quiere que todos los gatos y gatas
no almuercen ratones ni cenen con ratas.
“A ver mis anteojos, y pluma y tintero,
y vamos poniendo las cartas primero.
Que vengan las Fuñas y las Fanfarriñas,
y Ñoño y Marroño y Tompo y sus niñas.
“Ahora veamos qué tal la alacena.
Hay pollo y pescado, ¡la cosa está buena!
Y hay tortas y pollos y carnes sin grasa.
¡Qué amable señora la dueña de casa!
“Venid mis michitos Mirrín y Mirrón.
Id volando al cuarto de mamá Fogón
por ocho escudillas y cuatro bandejas
que no estén rajadas, ni rotas ni viejas.
“Venid mis michitos Mirrón y Mirrín,
traed la canasta y el dindirindín,
¡y zape, al mercado! que faltan lechugas
y nabos y coles y arroz y tortuga.
“Decid a mi amita que tengo visita,
que no venga a verme, no sea que enferme,
que mañana mismo devuelvo sus platos,
que agradezco mucho y están muy baratos.
“¡Cuidado, patitas, si el suelo me embarran
¡Que quiten el polvo, que frieguen, que barran
¡Las flores, la mesa, la sopa!… ¡Tilín!
Ya llega la gente. ¡Jesús, qué trajín!”.
Llegaron en coche ya entrada la noche
señores y damas, con muchas zalemas,
en grande uniforme, de cola y de guante,
con cuellos muy tiesos y frac elegante.
Al cerrar la puerta Mirriña la tuerta
en una cabriola se mordió la cola,
mas olió el tocino y dijo “¡Miaao!
¡Este es un banquete de pipiripao!”
Con muy buenos modos sentáronse todos,
tomaron la sopa y alzaron la copa;
el pescado frito estaba exquisito
y el pavo sin hueso era un embeleso.
De todo les brinda Mirringa Mirronga:
– “¿Le sirvo pechuga?” – “Como usted disponga,
y yo a usted pescado, que está delicado”.
– “Pues tanto le peta, no gaste etiqueta:
“Repita sin miedo”. Y él dice: – “Concedo”.
Mas ¡ay! que una espina se le atasca indina,
y Ñoña la hermosa que es habilidosa
metiéndole el fuelle le dice: “¡Resuelle!”
Mirriña a Cuca le golpeó en la nuca
y pasó al instante la espina del diantre,
sirvieron los postres y luego el café,
y empezó la danza bailando un minué.
Hubo vals, lanceros y polka y mazurca,
y Tompo que estaba con máxima turca,
enreda en las uñas el traje de Ñoña
y ambos van al suelo y ella se desmoña.
Maullaron de risa todos los danzantes
y siguió el jaleo más alegre que antes,
y gritó Mirringa: “¡Ya cerré la puerta!
¡Mientras no amanezca, ninguno deserta!”
Pero ¡qué desgracia! entró doña Engracia
y armó un gatuperio un poquito serio
dándoles chorizo de tío Pegadizo
para que hagan cenas con tortas ajenas.

 

 PASTORCITA

Pastorcita perdió sus ovejas

¡y quién sabe por dónde andarán!

-No te enfades, que oyeron tus quejas

y ellas mismas bien pronto vendrán.

 

Y no vendrán solas, que traerán sus colas,

Y ovejas y colas gran fiesta darán.

Pastorcita se queda dormida,

Y soñando las oye balar.

 

Se despierta y las llama enseguida,

Y engañada se tiende a llorar.

No llores, pastora, que niña que llora

Bien pronto la oímos reír y cantar.

 

Levantóse contenta, esperando

Que ha de verlas bien presto quizás;

Y las vio; mas dio un grito observando

Que dejaron las colas detrás.

 

Ay mis ovejitas ¡pobres raboncitas!

¿dónde están mis colas? ¿no las veré más?

Pero andando con todo el rebaño

Otro grito una tarde soltó,

Cuando un gajo de un viejo castaño

Cargadito de colas halló.

 

Secándose al viento, dos, tres, hasta ciento,

Allí unas tras otra ¡colgadas las vio!

Dio un suspiro y un golpe en la frente,

Y ensayó cuanto pudo inventar,

Miel, costura, variado ingrediente,

Para tanto rabón remendar;

Buscó la colita de cada ovejita

Y al verlas como antes se puso a bailar.

 

 

 EL RENACUAJO PASEADOR

El hijo de rana Rinrin renacuajo

Salió esta mañana muy tieso y muy majo

Con pantalón corto, corbata a la moda

Sombrero encintado y chupa de boda.

 

-¡Muchacho, no salgas¡- le grita mamá

pero él hace un gesto y orondo se va.

 

Halló en el camino, a un ratón vecino

Y le dijo: -¡amigo!- venga usted conmigo,

Visitemos juntos a doña ratona

Y habrá francachela y habrá comilona.

 

A poco llegaron, y avanza ratón,

Estírase el cuello, coge el aldabón,

Da dos o tres golpes, preguntan: ¿quién es?

-Yo doña ratona, beso a usted los pies

 

¿Está usted en casa? -Sí señor sí estoy,

y celebro mucho ver a ustedes hoy;

estaba en mi oficio, hilando algodón,

pero eso no importa; bienvenidos son.

 

Se hicieron la venia, se dieron la mano,

Y dice Ratico, que es más veterano :

Mi amigo el de verde rabia de calor,

Démele cerveza, hágame el favor.

 

Y en tanto que el pillo consume la jarra

Mandó la señora traer la guitarra

Y a renacuajo le pide que cante

Versitos alegres, tonada elegante.

 

-¡Ay! de mil amores lo hiciera, señora,

pero es imposible darle gusto ahora,

que tengo el gaznate más seco que estopa

y me aprieta mucho esta nueva ropa.

 

-Lo siento infinito, responde tía rata,

aflójese un poco chaleco y corbata,

y yo mientras tanto les voy a cantar

una cancioncita muy particular.

 

Mas estando en esta brillante función

De baile y cerveza, guitarra y canción,

La gata y sus gatos salvan el umbral,

Y vuélvese aquello el juicio final

 

Doña gata vieja trinchó por la oreja

Al niño Ratico maullándole: ¡Hola!

Y los niños gatos a la vieja rata

Uno por la pata y otro por la cola

 

Don Renacuajito mirando este asalto

Tomó su sombrero, dio un tremendo salto

Y abriendo la puerta con mano y narices,

Se fue dando a todos noches muy felices

 

Y siguió saltando tan alto y aprisa,

Que perdió el sombrero, rasgó la camisa,

se coló en la boca de un pato tragón

y éste se lo embucha de un solo estirón

 

Y así concluyeron, uno, dos y tres

Ratón y Ratona, y el Rana después;

Los gatos comieron y el pato cenó,

¡y mamá Ranita solita quedó!

 

SIMON EL BOBITO

 

Simón el bobito llamó al pastelero:

¡a ver los pasteles, los quiero probar!

-Sí, repuso el otro, pero antes yo quiero

ver ese cuartillo con que has de pagar.

Buscó en los bolsillos el buen Simoncito

y dijo: ¡de veras! no tengo ni unito.

 

A Simón el bobito le gusta el pescado

Y quiere volverse también pescador,

Y pasa las horas sentado, sentado,

Pescando en el balde de mamá Leonor.

 

Hizo Simoncito un pastel de nieve

Y a asar en las brasas hambriento lo echó,

Pero el pastelito se deshizo en breve,

Y apagó las brasas y nada comió.

 

Simón vio unos cardos cargando viruelas

Y dijo: -¡qué bueno! las voy a coger.

Pero peor que agujas y puntas de espuelas

Le hicieron brincar y silbar y morder.

 

Se lavó con negro de embolar zapatos

Porque su mamita no le dio jabón,

Y cuando cazaban ratones los gatos

Espantaba al gato gritando: ¡ratón!

 

Ordeñando un día la vaca pintada

Le apretó la cola en vez del pezón;

Y ¡aquí de la vaca! le dio tal patada

Que como un trompito bailó don Simón.

 

Y cayó montado sobre la ternera

Y doña ternera se enojó también

Y ahí va otro brinco y otra pateadera

Y dos revolcadas en un santiamén.

 

Se montó en un burro que halló en el mercado

Y a cazar venados alegre partió,

Voló por las calles sin ver un venado,

Rodó por las piedras y el asno se huyó.

 

A comprar un lomo lo envió taita Lucio,

Y él lo trajo a casa con gran precaución

Colgado del rabo de un caballo rucio

Para que llegase limpio y sabrosón.

 

Empezando apenas a cuajarse el hielo

Simón el bobito se fue a patinar,

Cuando de repente se le rompe el suelo

Y grita: ¡me ahogo! ¡vénganme a sacar!

 

Trepándose a un árbol a robarse un nido,

La pobre casita de un mirlo cantor,

Desgájase el árbol, Simón da un chillido,

Y cayó en un pozo de pésimo olor

 

Ve un pato, le apunta, descarga el trabuco:

Y volviendo a casa le dijo a papá:

Taita yo no puedo matar pajaruco

Porque cuando tiro se espanta y se va.

 

Viendo una salsera llena de mostaza

Se tomó un buen trago creyéndola miel,

Y estuvo rabiando y echando babaza

Con tamaña lengua y ojos de clavel.

 

Vio un montón de tierra que estorbaba el paso

Y unos preguntaban ¿qué haremos aquí?

Bobos dijo el niño resolviendo el caso;

Que abran un grande hoyo y la echen allí

 

Lo enviaron por agua, y él fue volandito

Llevando el cedazo para echarla en él

Así que la traiga el buen Simoncito

Seguirá su historia pintoresca y fiel.

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